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apuntes varios erp cwa logic ( ahora SoftLand Logic ) – sql y veremos que otra cosa

Experiencias en Implantación de ERP


Excelente artículo de la blogger Ana Juaristi Olalde . Fuente original aqui” …..

Y nosotros? Qué pensamos los consultores de ERP By Ana Juaristi | Enero 10, 2009

Y bien.. hasta ahora he hablado del Cliente, de los consultores noveles, de la herramienta, de la implantación… pero ¿Y nosotros? ¿Qué pasa con los consultores de ERP? Como director de proyectos de ERP, puedo decir que en gran medida el éxito de la implantación no depende ni de la herramienta, ni del Cliente, ni de nuestra empresa.

Depende directamente de nosotros los consultores. Cada nuevo proyecto es un reto. Habitualmente desde comercial anuncian que un nuevo Cliente ha firmado un contrato y te pasan toda la información al respecto. A no ser que hayamos colaborado en la fase preventa, inicialmente no conocemos ni al Cliente, ni a la empresa, muchas veces ni el sector… Los datos que nos pasan son totalmente objetivos. Módulos contratados, estimación en coste y tiempo del proyecto y poquito más. Y ahí te ajustas…y a veces también te asustas… pero hasta que realizas el análisis inicial del proyecto, ves los procesos de negocio que tiene la empresa, hablas con cada uno de los departamentos y usuarios, ves lo que se cuece en el Cliente, no ves de verdad si la implantación “puede” llevarse a cabo con éxito o no. Cuando aterrizas en un Cliente por primera vez, siempre llevas el cosquilleo en el cuerpo. ¿como serán? ¿Qué gente habrá? ¿Como me irá? En muchas ocasiones, realizas el análisis inicial y YA en ese momento el puzzle entero con todos los procesos se monta en tu cabeza y ves clarísimo como llevarlo al ERP. Ves que el standar cubre casi todo lo que necesitan, que los usuarios están ilusionados y dispuestos a participar y que la implantación será divertida y sumamente satisfactoria. Realizar jornadas en estos Clientes es una tranquilidad y una satisfacción plena. Cuando realizas una implantación según el plan y la metodología prevista inicialmente y se realiza el arranque el día estimado… es como haber ganado un premio. Y para el Cliente también. Te mandan botellas de buen vino en Navidad, te regalan décimos de lotería y te llaman de vez en cuando para que te pases por allí a analizar algún proceso nuevo, les presupuestes un nuevo módulo o les analices un nuevo desarrollo que requieren incorporar a la herramienta. Llegas a la empresa y todo el mundo está trabajando con el ERP que les facilita la vida, les evita trabajos repetitivos y ves que realmente lo están usando y les es útil. Es lo mejor. También se da el caso, de que inicialmente lo ves crudo, pero resulta que el jefe de proyecto por parte del Cliente es un crack y conoce todos los recovecos de la empresa. Y según avanza la implantación, vas buscando soluciones que inicialmente eras incapaz de ver. Otras, es al revés. Inicialmente lo ves fácil y según se avanza, van surgiendo problemas y casuistica que no fue detectada en el análisis inicial. Lo que inicialmente empezó en una llanura se convierte en una montaña de 3 puertos de subida y bajada donde tienes que sudar si quieres llevar a término la implantación. En cualquier caso, aunque en el análisis inicial veas que va a ser sumamente complicado configurar la aplicación para que cubra todos los procesos de negocio, aunque veas que el dimensionamiento en tiempo o coste es excesivo o insuficiente, aunque veas reticencias de los usuarios… da igual. El contrato ya fue firmado por lo que ya es tarde para levantar los riesgos y tienes que tirar adelante con la implantación sí o sí asumiendo los parámetros que se han firmado en el contrato. Lo único que puedes hacer es advertir a tu empresa (que al final es la que te paga) de dichos riesgos, pero ante el Cliente tienes que seguir manteniendo tu optimismo y aportando todas las soluciones posibles para llevarlo a buen fin. Jamás puedes decir ante el Cliente lo que de verdad piensas, si lo que piensas es negativo. Cuanto más avance la implantación, más difícil es para el Cliente tomar la decisión de parar y cambiar de aplicación. Porque la inversión ya fue hecha y bien o mal, hay que seguir. Y esto puede acabar bastante mal. Primero porque el Cliente compro algo que no cubría sus necesidades. Segundo porque la empresa vendió a un Cliente al que no podía satisfacer y el desastre puede producirse en cualquier momento. Es más, una de las claves del éxito es evitar los desarrollos a medida en la fase de implantación. Cuanto más grandes y complejos sean estos desarrollos más hay que evitarlos, pero se da la paradoja de que si una empresa en la que estás implantando requiere un desarrollo grande y complejo, entonces es que el standar no le cubre sus necesidades básicas, por lo que compró mal. Cuando te toca hacer el análisis de estos desarrollos, te imaginas cual será finalmente su coste aproximado y sabes que cuando se presente al Cliente saltarán chispas… pero… No puedes hacer nada. Lo mejor… hacer el análisis solicitado lo más detallado posible, lo más sencillo posible, callarte tus opiniones para tí, no posicionarte y que se arreglen empresa y cliente que son los que firmaron el contrato. Evidentemente, las implantaciones en estos Clientes suelen ser stresantes y tensas. Por último, hay implantaciones en las que tienes que “recuperar” al Cliente. Por los motivos que sean, bien porque los consultores anteriores no supieron buscar la solución, bien porque los usuarios no se implicaron lo suficiente, bien porque los procesos de negocio no estaban bien definidos o se definieron mal por ambas partes, tienes que retomar un proyecto “a medias” y tratar de llevarlo a término. Las situaciones en estos casos son curiosas. Habitualmente, te encuentras con usuarios rebotados que no hacen más que comentarte las anécdotas negativas del anterior intento de implantación y sacan a colación todo lo que se pueda imaginar. Por supuesto, la “culpa” es siempre de la empresa implantadora o del consultor, en ningún caso de ellos y escuchas críticas durísimas a tu empresa o a tus propios compañeros y a veces es difícil contenerte. En este caso complejo, hay que ganarse a los usuarios. Traerlos a tu terreno. Dejar que hablen todo lo que quieran, sin darles la razón (porque sería echar piedras sobre tu propio tejado) pero sin discutir en ningún momento. Evasivas, capotes y sobre todo dejar clarísimo que empezamos otra vez. Vamos a ver qué es lo que falló, vamos a volver a analizar los procesos, comprobar la parametrización que se hizo con la herramienta y sobre todo dejar claro que es necesario realizar un punto y aparte y buscar LA solución. Lo cierto es que tal y como puse en otro post, las virtudes más importante de un consultor son la paciencia y la imaginación. Ayudan bastante una sonrisa y saber escuchar. Siempre escuchar. Aparte de esto, no imponer, sino razonar. No hay un ERP malo. Todos cubren muchísimas áreas de la empresa. Solo hay que encontrar aquel que más se ajuste a las necesidades del Cliente que lo compre y si ha comprado lo que no es adecuado, hay que intentar sacarle el máximo provecho e intentar configurarlo para que le cubra el máximo posible de sus necesidades, sin desarrollos a medida. Y ahí está el quid de ser o no un buen consultor. “

junio 22, 2009 - Posted by | ERP

1 comentario »

  1. Me hace mucha ilusión que a alguien le parezcan interesantes mis artículos, pero que además te molestes en comentarlo en mi Blog e incluso reproducirlo en el tuyo me fascina.

    Muchas gracias!!!

    Comentario por Ana Juaristi | junio 22, 2009 | Responder


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