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WTF Porque sube el dolar?


nota original: el pais

Seis razones explican suba del dólar en uruguay y el mundo

Escenario. Dependerá de la profundidad de la crisis si continúa al alza

LUCÍA BALDOMIR
Es muy corriente escuchar estos días una pregunta de puro sentido común: ¿Por qué sube el dólar si la economía estadounidense está en crisis? El País salió en busca de respuestas y pudo identificar seis razones para que ello suceda.

El valor de una moneda está directamente relacionado al estado de la economía de ese país. Es por esto que cuando la economía se fortalece la moneda tiende a apreciarse respecto de otras y cuando la economía se debilita la moneda se devalúa.

No obstante, también hay excepciones. Pese a que Estados Unidos está en crisis, semana a semana los mercados han visto aumentar la cotización del dólar. En Uruguay, desde el 6 de septiembre cuando se anunció el rescate a las gigantes hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac y comenzó el descalabro de las Bolsas, el precio del dólar aumentó 17,55%.

Parecen ser seis los motivos que explican el fenómeno:

1.El dólar estaba bajo

Primero cabe tener en cuenta que la suba del tipo de cambio parte de los bajos niveles que había alcanzado la moneda. El 5 de agosto el dólar llegó a costar $ 19,09, el menor valor desde julio de 2002, aunque no se trate de valores históricamente bajos. De todas formas la apreciación del dólar no se debe a un fenómeno aislado en Uruguay sino que localmente llegó de la mano de la apreciación en el resto del mundo.

2.Necesidad de liquidez

Con la crisis financiera, las empresas extranjeras en la región -especialmente las estadounidenses- y en el resto del mundo salen a comprar dólares (vendiendo sus colocaciones en monedas locales o títulos) para repatriar sus ganancias con el objetivo de afrontar sus problemas financieros en las casas matriz. Esto genera una demanda en todo el mundo de dólares que presiona al alza su precio.

3.Debilitamiento de precios de exportación

Al bajar los precios de los productos con nula o baja elaboración (petróleo, soja, maíz, carne, arroz) a nivel internacional, los exportadores locales reciben menos cantidad de dólares por lo que venden volcando al mercado local una cantidad menor de dólares. Por ello la caída de la oferta presiona al alza del tipo de cambio. Previamente, el efecto fue totalmente contrario con exportadores que ganaban un mayor volumen de dinero por el aumento de los precios, lo que incrementaba la oferta local de dólares presionando a la baja su cotización. A esto se suma el dinero que canalizaron las empresas extranjeras en sus filiales Uruguay que, ahora, al estar atravesando una crisis internacional, puede verse reducido por la postergación de proyectos de ampliación de inversiones o nuevas iniciativas en el plano local reduciendo la oferta de dólares.

4.Aumento del riesgo país

En momentos de inestabilidad los inversores buscan resguardarse en valores que tengan un menor riesgo de impago. Uruguay, pese a tener una economía en crecimiento, tuvo un incremento en el riesgo país producto de su categorización como país emergente. Desde fines de agosto el riesgo país subió 548 puntos (188%), lo que a los ojos de los inversores es un desaliento a mantener títulos de deuda uruguaya. Las dos alternativas que tienen estos entonces son: exigir mayor rentabilidad por sus inversiones (lo que repercute además en un aumento del riesgo país) o directamente vender sus posiciones en pesos o unidades indexadas demandando dólares y así presionando a que aumente el tipo de cambio.

5.Búsqueda de refugio

Como parte de esa búsqueda de refugio los inversores tienden a hacer lo que se llama un “vuelo a la calidad” que implica buscar valores que tengan menor riesgo. Si bien es paradójico por estar en crisis, los inversores tienden a resguardarse en valores del Tesoro de Estados Unidos ya que históricamente ese país ha tenido un buen historial de cumplimiento y los inversores confían en que si adquieren los bonos del Tesoro se les pagarán. Por ello, demandan dólares para adquirirlos, presionando al alza el tipo de cambio. A esto se suma que, específicamente en Uruguay, las personas que tenían Letras en pesos las vendieron para pasarse al dólar, tanto porque la moneda les significa un lugar de refugio porque tienen la expectativa de que el tipo de cambio subirá más que el rendimiento que les dan las Letras de Regulación Monetaria. Esto se refleja, en el índice Itlup de la Bolsa Electrónica de Valores, que se está en niveles récord.

6.Especulación en busca de ganancias

Otro factor que incide en la suba es la especulación que hacen las personas. Con la expectativa de que el dólar aumente, éstas deciden vender sus pesos para adquirir billetes verdes aumentando la demanda y presionando al alza al dólar.

el futuro. Ante consultas de El País, varios analistas admitieron que es difícil hacer una previsión de lo qué pasará con el valor de la moneda estadounidense, dado que dependerá de la profundidad y extensión de la crisis internacional así como de las intervenciones que realice el Banco Central en el mercado cambiario local.

Hay economistas que consideran que el dólar se seguirá apreciando mientras otros creen que no lo hará. En este último caso uno de los argumentos es que las empresas, con la llegada de fin de año, deberán deshacerse de dólares para pagar aguinaldos e impuestos.

Según la encuesta de expectativas económicas que realiza el Banco Central de octubre, los economistas estiman que al cierre del año el dólar va a estar en $ 22,00 (la mediana).

Quiénes ganan y quiénes pierden

LOS QUE GANAN:

Los ahorristas que tienen sus activos en dólares obtienen mayores ganancias frente a los que están posicionados en la moneda local que se deprecia.

Exportadores. Las ventas al exterior pueden mejorar en la medida que sus precios medidos en dólares se abaratan.

Quienes reciben ingresos en dólares y gastan en pesos.

LOS QUE PIERDEN

Deudores en dólares. Porque el costo de comprar los dólares para saldar su deuda es mayor.

Los viajeros porque los gastos en el exterior se vuelven menos accesibles en pesos.

Los importadores: los artículos que venden aumentan su valor afectando las ventas.

Los consumidores porque aumentan los precios de los insumos que utilizan las industrias para elaborar los alimentos trasladando esos costos a los precios y porque se encarecen los productos importados.

El gobierno porque la suba de costos hace más difícil su objetivo de contener la inflación.

Los bancos que al presentar sus balances a las casas matrices expresados en dólares, por lo que las ganancias y los retornos por su actividad en pesos, son menores por la caída del tipo de cambio.

La cifra

17,55 es el porcentaje de suba que registró el dólar desde que recrudeció la crisis financiera internacional a principios de agosto

fuente original: diario Rio Negro.

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El dólar debería estar a fin de año en 3,70 pesos
El gobierno, en problemas. Tiene muy poco margen para devaluar la moneda, tal como lo exigen los sectores productivos. Todo indica que el modelo K es inviable sin una moneda competitiva para los sectores productivos. Pero sólo apostando por una mejora cambiaria la economía no despegará.
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El modelo económico puesto en marcha a partir del 2002 permitió alcanzar fuertes tasas de crecimiento de la mano de un tipo de cambio competitivo y un escenario internacional muy favorable para las exportaciones argentinas. En todo este tiempo el tipo de cambio alto incentivó las ventas externas y con ello el nivel de actividad y de la recaudación fiscal, a través de las retenciones a las exportaciones. Por otra parte, este esquema permitió proteger al sector industrial a través de la sustitución de importaciones y sostener crecientes niveles de empleo.Todo funcionaba sobre rieles. Pero en economía nada es para siempre.

Hoy el tipo de cambio ya no es competitivo y el contexto internacional dejó de ser favorable.

En definitiva, el círculo virtuoso que se había generado para sostener el modelo económico desapareció y ahora el gobierno no encuentra las herramientas para revertir esta situación.

En un reciente informe elaborado por la consultora Economía & Regiones (E&R) se detalla que 16 de los 22 sectores exportadores más importantes del país (incluidos los agrícolas, los agroindustriales y los industriales) enfrentan un tipo de cambio efectivo más bajo que hacia finales de la convertibilidad, escenario que se agrava a partir de la crisis financiera mundial que terminó por devaluar monedas clave para la competitividad argentina como el euro y el real frente al dólar estadounidense. Para muchos especialistas, sin un tipo de cambio depreciado, el modelo económico argentino pierde fuerza.

Las causas

¿Por qué perdió competitividad el tipo de cambio? Por las políticas distorsivas del gobierno. Pensar que una economía como la argentina podía sostener un crecimiento económico del 9% anual sin interrupciones fue parte de la soberbia oficial.

A partir del 2005 la política fiscal giró bruscamente y se comenzó a intervenir fuertemente en el modelo económico. Se incentivó la demanda agregada forzando el modelo con una política procíclica y expansiva. Esto generó presión inflacionaria y a partir de ese momento comenzó una apreciación progresiva sobre el tipo de cambio real. Ahí estuvo el error del gobierno. En un contexto de sobreoferta de dólares y empleo controlado se debería haber abandonado la política fiscal expansiva por otra contracíclica, de acumulación de superávit, de modo de generar ahorro público genuino que permitiera sostener el tipo de cambio nominal sin producir inflación.

Pero se optó por lo más fácil: aumento del gasto público en niveles record con aceleración de precios y deterioro de la competitividad de la economía.

A este deterioro progresivo que comenzó en el 2005 se le suma ahora un contexto internacional desfavorable. Conclusión: el plan económico hace agua. Todas las variables que antes impulsaban la economía hacia un círculo virtuoso hoy se transformaron y el modelo se encuentra inmerso en un círculo vicioso. Entre ellas ahora también se encuentra la fuga de capitales, que se ha potenciado desde principios de año, lo que implica una salida neta de ahorros para el modelo que incide negativamente en el consumo, la inversión y el nivel de actividad económica global. Como dato estadístico es importante señalar que en los primeros diez meses del año la salida de dólares del país ascendió a 19.500 millones de dólares, cifra cinco veces mayor al éxodo de divisas registrado en todo el 2007.

Hacia dónde vamos

Varios son los economistas que señalan la necesidad de devaluar la moneda para poder volver a ser competitivos con nuestras exportaciones y de esta manera relanzar el círculo virtuoso del período 2003-2007.

Pero los efectos de la depreciación de la moneda en el programa económico no serán homogéneos.

Para considerar una devaluación exitosa en el modelo K se tendría que computar una baja traslación del tipo de cambio hacia los precios internos. Sin embargo, este escenario sería posible sólo si existiera capacidad ociosa en el mercado de bienes y una tasa de desempleo mayor que la actual. Estas condiciones estaban dadas en el 2003, pero no ahora. De ahí que la fuerte devaluación del 2002 no impactó de lleno en los precios internos.

Para muchos economistas, en las condiciones macro actuales, una fuerte depreciación del tipo de cambio generará más inflación que crecimiento. Y el gobierno también coincide con esta línea, de ahí que haya optado por el “paso a paso” y no por una abrupta devaluación del peso.

Tiene en claro que el futuro del modelo K está atado a un tipo de cambio competitivo pero sabe que un salto importante en la paridad podría -en las actuales condiciones- generar fuertes tensiones en el programa que terminarían por afectar las ya alicaídas tasas de crecimiento.

En definitiva, la clave está en saber cuál es el nivel del tipo de cambio en el que las condiciones macroeconómicas del modelo se ven afectadas. ¿Es 3,50 pesos por dólar o más…? Nadie sabe a ciencia cierta -ni siquiera dentro del mismo gobierno- dónde está el punto de inflexión.

El valor del Dólar

Teniendo en cuenta la deflación que sufre la economía norteamericana, cuanto más rápido se deprecie el peso contra el dólar menor será el aumento requerido para recuperar la competitividad.

Un trabajo elaborado por E&R muestra que teniendo en cuenta la deflación mayorista en Estados Unidos proyectada para el año y la inflación mayorista en la Argentina en el mismo período, el cambio nominal se debería ubicar en 3,70 pesos en diciembre de este año para recuperar la competitividad de enero del 2007.

Éste sería el valor de mercado del dólar tomando en cuenta los desvíos cambiarios correspondientes sólo al período 2008.

¿Un dólar a 3,70 pesos sería entonces la solución para volver a poner en funcionamiento la economía? Es una variable necesaria pero no definitiva para revertir la situación de estancamiento.

Al estar las variables macroeconómicas del programa K seriamente resentidas y contar con un contexto internacional desfavorable, el modelo requiere mucho más que un ajuste en el tipo de cambio para alcanzar un crecimiento sostenido.

Los industriales están pidiendo un dólar a 4 pesos para el 2009, el campo reclama la caída de las retenciones frente al derrumbe de precios que registran los commodities y el sector asalariado presiona por mayores aumentos de ingresos.

Pero ninguno de estos requerimientos será avalado por el gobierno. La administración K tomó nota de que hoy no tiene margen para convalidar este tipo de demandas.

LOS NUDOS DEL MODELO

No es fácil hoy para el gobierno llevar de un día para el otro el dólar por encima de los 4 pesos, valor con el que según la UIA se lograría la competitividad del 2005 en la economía argentina.

Hoy el modelo K está “atado con alambre”.

Cualquier retoque que se quiera hacer a alguna de sus variables podría provocar la caída del castillo de naipes sobre el cual descansa la economía argentina.

La teoría habla de la necesidad de aplicar una política fiscal expansiva en momentos de crisis. Pero lamentablemente, como ya ocurrió en otras oportunidades, la Argentina instrumentó políticas procíclicas en épocas de bonanza aumentando el gasto público en forma desmedida, estimulando la demanda agregada y presionando sobre los precios pero sin generar suficientes ahorros para hacer frente a los momentos de caída económica.

Es por ello que el gobierno, para poder sostener una política cambiaria consistente –que la devaluación no se traslade a los precios– debería fortalecer lo antes posible el frente fiscal con acumulación de superávit y mejorar la calidad del gasto que ejecuta.

Es imprescindible revertir el clima de incertidumbre y de expectativas negativas que vive el país, escenario que se agravó en el último tiempo. El economista Rogelio Frigerio (n) señala en este sentido que una de las salidas para este escenario puede ser reemplazar el gasto que el Estado destina a subsidios por obras de infraestructura que sustituyan la inversión privada.

Esto permitiría una complementación entre el multiplicador del gasto y el acelerador de la inversión, lo que contribuiría a amortiguar la caída de la tasa de crecimiento del PBI.

De ahí que sólo con un ólar a 4 pesos no alcanza.

Javier Lojo
jlojo@rionegro.com.ar

noviembre 14, 2008 - Posted by | Economía | ,

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